Kochi (2)/ Delhi.
enero 29, 2009
(A bit in English, below)
Hola:
A los que me preguntáis por la fiesta del aniversario, deciros que no fue por todo lo alto, como todos parecíamos esperar. Fue una cena en casa para todos los huéspedes, y el motivo de convocarnos tres horas antes no fue otro que el de que nos conociéramos, además de pasearnos por casas de familiares y vecinos, para sentarnos en un sillón y sonreir graciosamente a los espectadores, porque otra cosa no se podía hacer.
Esa misma noche, después de días de un calor demencial, el cielo se abrió y cayó la lluvia más impresionante que he visto nunca. Estaba tumbada en la cama oyéndola, y en un momento dado pensé: “Se va a inundar todo, y va a salir la casa flotando”, pero al día siguiente amaneció un día más soleado que los anteriores, y más caluroso porque el índice de humedad había subido. Los truenos también fueron ensordecedores, bestiales. A la mañana siguiente, alrededor de un desayuno sureño preparado por nuestra magnífica anfitriona, los bostezos eran superlativos: nadie había podido pegar ojo, porque la tormenta había ocasionado un corte de electricidad, y sin los ventiladores funcionando el calor era tal que fue imposible no revolverse.
Aún así, otra vez Usha (la anfitriona) hizo de madre entregada, y se empeñó en vestirnos (a mí y a Maja, una huésped suiza) de Saree. Yo me dejé hacer, encantada, y después partimos de excursión a una reserva de elefantes, con parada en casa de una hermana para comer hojas de plátano rellenas de pasta de arroz y pétalos de coco. Éstas indias siempre están cocinando para los demás. Maravillosamente, claro, pero ellas ni se sientan a la mesa.
Ayer me levanté de nuevo a horas intempestivas para ir al aeropuerto y coger el avión a Delhi. Hicimos escala en Mumbai, y en vez de media fueron tres horas de parada, porque uno de los frenos soltaba líquido hidráulico y hubo que repararlo. Me sobrepuse al hartazgo inicial y me fui a que me enseñaran la cabina. El piloto era un yankee de 65 años, un tipo cojonudo con el que estuve de charleta más de una hora. Un tío interesantísimo.
Menos mal que fui prudente y reservé un sitio para dormir en Delhi. La ciudad es una locura, y hubiera sido una odisea ponerse a buscar hotel a las bravas. Salí a dar un paseo, y en quince minutos me habían tocado las tetas dos veces. Me habían hablado de esto, y yo pensé que era uno de esos bulos (numerosos ellos) producto de la mojigatería occidental, pero está claro que es cierto. ¡Ay!, las cosas aquí parecen ser muy diferentes a las del Sur, tan relajado y acogedor (claro, que ahora que lo pienso, paseando por Kochi no fueron las tetas sino el culo, dos veces también). Quizás sea como comparar a un vasco con un andaluz, o a un sueco con un español, dadas las distancias. La temperatura, además, ha bajado quince grados con respecto a Kochi, y me parece que voy a tener que hacerme con más cosas de manga larga.
Para redondear la noche, dos tipos trataron de convencerme de lo descabellado de la idea de irme sola al Rajasthan sin conductor ni plan de ningún tipo. Dicen que no hay apenas trenes en la zona, y que si los hay las reservas están hechas con semanas de antelación. Y que no hay manera de viajar allí como en el Sur, sin plan. Pero en fin, como son tipos de una determinada calaña y no me fío ni un pelo (querían venderme la moto para hacerse con una comisión), me voy a arriesgar, y ya veré cómo son las cosas cuando llegue a Jaisalmer. Si se pone feo me largo a Nepal a hacer un par de semanas de montaña y punto. No me apetece, además de que es carísimo, meterme sola con un conductor en un coche. He hecho numerosos viajes en coche, taxi o rickshaw por estas tierras, y cada una de las veces es temer seriamente por la integridad de una, y agarrarse a todo lo que pueda agarrarse en el interior del vehículo en cuestión. Están completamente locos cuando se sientan al volante, como si perdieran la noción de peligro por completo.
Cené con un chico muy jóven, encantador (y guapísimo) , que se me acercó en la calle para preguntarme de dónde era. Me dijo inmediatamente: “no quiero nada de ti, tan sólo hacerte compañía y practicar mi inglés”. Me pareció conmovedor, porque fue la primera vez que una conversación con un tipo no acaba en un intento de trato comercial. Deambulamos por ahí, platicando, y me contó cosas sobre su país desde la perspectiva de un universitario, que no está mal.
Volví molida al hotel, y cuando levanté la colcha para encamarme, me encontré con una sábana bajera de una negritud que yo no he visto jamás, ni en las pensiones (Alcantarenses, Rafa) más cutres. Entre el gris oscuro general había unas huellas grasientas de mano, como grabadas a fuego. De un doggy style, supuse, porque había dos y por la posición en la que estaban. No dormí sobre esa sábana manchada de suciedad (y además de pecado, qué calamidad): exigí que me pusieran una limpia.
Hoy me he pasado el día pateándome Delhi, así que estoy bastante cansada. Aquí el ruido de los perros y los pájaros ha sido sustituido de nuevo por el de los impenitentes claxons, como en Mumbai.
Bueno, queridos, me echo de nuevo a la calle, a ver si me atropellan.
Muchos besos,
Gara.
Hi!
I´m in Delhi now, with fifteen degrees less than I am now used to, and facing the roughness and boob-grabbing (twice so far) atmosphere of this fascinating and mad city. It seems weird to have left the lush South for this, but we´ll see how everything goes when I reach Jaisalmer on Saturday. I have already been warned about the risks of doing Rajasthan without a plan or a driver (public transports, apparently, are scarce), but I need to see for myself. If it doesn´t work, then I´ll go somewhere else where I can maybe relax more easily. Perhaps to Nepal, though it´s a bit too cold for that still.
I´ll keep you posted!
Gara.
Kochi.
enero 26, 2009
(Algo en español, abajo).
Hi there,
I have been in Kochi for four days now. I’m in the Fort, which is the most well known area among tourists mainly because of its Chinese fishing nets, a heritage of the XV Century that still persists, but not for too long I guess, as modern fishing techniques are obviously taking over.

I reached it after another one of those long train journeys. This one was overnight, and of course delayed, and I hardly got any sleep because I had the sleeper in the corridor, people kept moving about, the chai vendors shouting “Chai, chai, chaaaai!” every two seconds, and -here comes the international plague-, mobiles kept ringing with incoming calls, messages and stuff. It always astonishes me to see how almost everybody I know sleeps with the mobile on. I always ask around, and I always get the exact same reply: “in case something happens”, which is nothing more than a euphemism meaning “in case someone dies”, as if having the mobile on would change anything, or would be a sort of spell that kept the inevitable from happening. What a dependence. Very irritating when you’re trying to sleep, believe me.

Apart from that, Kochi is lovely and chilled out, and I have once again met the most wonderful Indian people (Baghya, remember, was the first), with whom I went out for dinner on Friday, and invited me to a proper Indian Sunday lunch yesterday at their place, which was absolutely fantastic.

So far, the two Indian women I have met have been very like-minded: strong, with powerful personalities and very modern ideas about society, politics, and sex. Nothing about Indian women or men is true, because in such a diverse and complex country no generalisation can be true, but I can say that I very rarely come across personalities like that in Europe. Not anymore, at least. Not when almost everything people say is sugar-coated and very properly wrapped up in political correctness.
Having said that, I will not turn out to be, I promise, the typical westerner who comes back from the East raving about “the true life” and ignoring what Western thought is all about. I would ask all these people if they have read Schopenhauer, or Kant, or you name it. But lets admit that we have come to a level of blandness and decadence which is completely out of this world.
I will stay here until Wednesday, when I will fly to Delhi, spend a couple of days seeing the city, and then on Friday I’ll take a train to Jaisalmer, where my discovery of North India, from the very West to Kolkata (from where I’ll fly to Burma), will start.
Two days is not enough for a city like Delhi, but the clock is ticking. I can see already that I will have to extend my time in India quite a bit- it’s just not enough for such an inmense, diverse, complex country. Also, I do want to see its cities; I just don’t understand people who don’t stop by and take the time to live them. They visit the main cities of Europe, and they go to Paris without even considering a visit to some small rural French village, but In India they boast about wanting to just see “the rural India”. Well… I have to disagree with that completely, because the cities are vibrant with cultural life and tons of things going on. You have to know the big cities to get to know a country, I believe.
Today I have been invited, by the people of the guesthouse I’m staying in, to their anniversary wedding. Indian hospitality is just overwhelming, I tell you! I’ve been told that the dinner is at nine, but that I should be there by six. I frankly have no clue of what’s going to happen during those three hours.
By the way, guys, I wanted to mention that the whole point of a blog, also, is that it’s interactive, so you can leave comments and stuff! I keep receiving emails from shy witnesses who for some reason don’t want to be public about it.
Ah!, Thank you so much to all of those who have called me- it was fantastically surreal to hear your voices in the middle of India. Tati: for now you are definitely the winner, with that call in the middle of the dreadful bus trip!
All the best,
Gara.
P.S: I am going to have to stop uploading pictures. It takes me an average of two hours to do it. Today, I have been trying for more than that, and it refuses to work. It´s such a pity, because I had really nice pictures from the backwaters.
Hola:
Llevo cuatro días en Kochi, antaño el puerto más importante en el comercio de especias, y conocido también porque se mantiene el sistema de pesca con redes chinas, que habréis visto en la foto.
He disfrutado de nuevo de la compañía de una gente india maravillosa, con la que he compartido dos comidas, la última ayer en su casa. Hoy estoy invitada a un aniversario de boda por la gente que regenta la casa de huéspedes en la que me estoy alojando, veremos qué tal resulta eso.
Estaré aquí hasta el miércoles, cuando viajaré a Delhi, desde donde cogeré el tren a Jaisalmer (casi veinticuatro horas), al Oeste de Rajastán.
Por desgracia, voy a tener que dejar de poner fotos. Me lleva HORAS subirlas, y a veces cuando lo he conseguido se caen… Es un desastre, y desespero en el intento.
Un besazo muy fuerte,
Gara.
Hampi.
enero 20, 2009
(A tiny bit in English, below. And more pictures too).
Hola:
Estoy en Hampi, antigua ciudad-templo del siglo XV, y sin duda uno de los lugares más maravillosos que he visto nunca. Es sin duda la recompensa a uno de los viajes más infernales de toda mi vida, que acabó en esta ciudad asombrosa después de trece horas en un autobús lleno hasta los topes, y con cuatro empleados medio locos que no facilitaron precisamente las cosas.

(Estos niños estaban a su rollo cuando me acerqué a ellos, y se colocaron como en la foto de abajo nada más ver la cámara, agitando las manos y diciendo “Hi” al unísono. Una monada, vamos. / These kids were just doing their own thing when I approached them, but as soon as they saw the camera stood as in the picture below and waved their hands saying hi to me. So cute!)

Nunca antes había visto un autobús como aquel, con seis asientos en la parte anterior izquierda, y literas en todo el espacio restante. Cuando compré el billete no quedaban camas, así que me conformé con uno de los asientos. El tipo de la ventanilla me había asegurado que era reclinable, pero resultó que me dieron el último, pegado contra la pared, y aquello no podía moverse. Después de discutir con uno de los empleados de a bordo (uno que más trade probó ser un nazi en potencia), conseguí moverme al primero, que sí se reclinaba y que estaba además vacío. Yo estaba junto a la ventana, y a mi lado había otro asiento que ocupó otro viajero. Encima de mí estaba el único catre individual de todo el autobús, que ocupó el conductor sustituto, que llegó a su trabajo borracho como una cuba, y que después de una discusión a gritos con su compañero (que se tuvo que chupar el viaje entero al volante), fue aupado a duras penas.
El autobús debía de tener treinta años. Era todo una chapuza, y creo de verdad que jamás se había limpiado, lo cual no me hacía lamentar el no tener una cama. El motor hacía un ruido tan infernal que era imposible oir nada más, y en las cuestas arriba parecía que nos parábamos, pero cuando el terreno era llano o cuesta abajo íbamos mucho más deprisa de lo que hubiéramos debido dentro de esa tartana. De pronto, uno de los brazos del borracho apareció delante de la cara de mi compañero de asiento, y se quedó colgado durante un rato como en una película de terror. Y yo, observando el percal, dije muy en serio: “pronto le va a seguir el resto del cuerpo”. Efectivamente, con cada viraje el hombre se desplazaba, amenazando con caerse encima de este tipo, o en el pasillo. En cada curva había que levantar los brazos y empujarlo hacia adentro, en un alarde de compasión, mientras sus compañeros (tres) fumaban a destajo en el cubículo del conductor. Yo no podía parar de reírme, per al cabo de un par de horas de este tipo de maniobras, en una curva demencial el hombre salió disparado, no hubo tiempo de cogerlo al vuelo, y se cayó con estrépito, de cabeza, contra el pasillo. Yo casi no quería ni mirar, porque asumí que se había roto la crisma, pero después de un rato de atolondramiento señaló a la litera y dijo: “Me he caído de ahí arriba”. ¡Dios! No le dejamos subir de nuevo, y sus compañeros lo metieron de mala gana en el cubículo con ellos.
Fueron trece horas de ruido, olores y dolor de culo, pero cuando salí del autobús en Hampi aluciné. Es como una Pedriza, pero a lo bestia, y con kilómetros y kilómetros de templos increíbles desperdigados por el terreno. Me alojo en un cuarto cutre que está en la azotea de un edificio, y es maravilloso sentarse a leer por la tarde y mirar a la gente del pueblo haciendo sus cosas. Hay puestos por todas partes con telas maravillosas, camisas, faldas, collares, alfombras: mil cosas que me dan ganas de comprar pero que no puedo por no cargarlo durante tres meses más en el macuto. Hay un río también, y por la mañana estaba el pueblo entero bañándose en él junto a los elefantes sagrados y los sarees de mil colores secándose al sol sobre las rocas.

¿Es o no es La Pedriza, pero con otra vegetación?

Me paso los días medio noqueada, y es porque la mitad del tiempo me la paso viajando de un lado a otro a horarios absurdos, pero la India es un país inmenso, y lentísimo, y no hay más remedio. Mañana me voy de aquí a las cinco y media de la mañana, porque era el único tren que había de vuelta a mi ruta. Descansaré durante un día en la playa, y el jueves por la noche cogeré el tren nocturno (otras trece horas en teoría, pero el otro día hablé con unos viajeros a los que les habían retrasado su tren cuarenta horas, anuncio tras anuncio, sentados y desesperando en el andén) que me llevará a Kochi, la capital de la región de Kerala.
La sensación permanente es de lucha contra una mezcla entre pereza e ineficiencia que hace que todo lleve mucho más tiempo de lo normal, pero vale la pena por todo lo que se ve al final del camino.
Dentro de unos días más.
Muchos besos,
Gara.
Hi there!
I am in Hampi, a temple city of the XV Century, and one of the most amazing places I´ve ever seen. I reached it after the most surreal thirteen hours in a bus- I have related the experience above, in Spanish, but don´t have the nerve to translate it into English. The other day my friend Katya, out of a joke, sent me my last post in Spanish, translated to the English with one of those automatic online translators. The English was hilarious, but it´s easy to get the context.
I don´t miss London, for now, but do ask me in a couple of months. ;)
Xxx,
Gara.
Pics.
enero 20, 2009

India está llena de estas cosas impagables/ India is just full of these priceless signs.

…en todas partes. / …everywhere!

Un mono observante. / An observant monkey.

Un elefante sagrado. / A holy elephant.

Uno de los muchísimos templos de hampi. / One of the many temples in Hampi.

Y otro. / And another one.

Los antiguos establos de los elefantes reales. / The old stables of the royal elephants.

Disrutando de un coco. / Enjoying a coconut.
More pictures.
enero 17, 2009
Take a look at the first picture below. I was sitting at the beach one day, and suddenly this family appeared, carrying a few sticks and a rope, and in a few minutes they had organised the show. They deserved quite a bit of money.







Goa.
enero 17, 2009
Hello everyone,
As promised, this post will be entirely in English. There will be some people out there, in Spain, who will have to make a bit of an effort to understand what has been going on in the last few days, so take it as an English course for free too. Here it goes:
The train trip to Margao was absolutely fantastic. Only, I shared the carriage with a couple of Argentinians, and she was lovely but he was the typical mystical pest that gave me the whole yoga spiel “you-are-narrow-minded-and-have-to-open-up” kind of thing which I can’t stand, but nevermind. From now on I’ll have to swallow the fact that I’ll bump into more mystics in the next three months than during the rest of my life, although the plague is spreading in the West as a sort of crusade against rationalism ( but enough of this! It’s not the subject of this post, sorry if I get carried away ;)
The train was old but fantastic, with weird little details in the design that made it very charming. You go on a bunk bed, which you can convert into seats, and the employees of the train don’t stop coming around offering all sorts of Indian food, coffee and chai (which I love). The best thing, by far, is the lack of the health and safety obsession in this part of the world, which means that all the doors between the carriages are fully open, and it’s a great pleasure to just sit there with the legs outside, or holding to the outside bars and leaning the body out while enjoying the scenery. It was a thirteen hour trip, but didn’t seem long at all- a real pleasure.
Once in my destination, I took a cab to Palolem beach, which must have been a more idyllic place some years ago. It still is, but it’s overloaded with westerners pretending to be spiritual and playing the yogi role. The landscape, though, is beautiful, and so incredibly similar to the Caribbean (same latitudes give a very similar landscape) in its white beaches, palm trees and HEAT. It’s so hot all the time, you have to keep remembering to drink water so as not to dehydrate.

I rented the wooden hut below. VERY hippie, I know, but very pleasant also to open the door and have the sea in front.

But unfortunately, I had to leave after two nights, because the place, as many others in India, is full of stray dogs which keep barking all night long, and it’s impossible to sleep. So I headed to Panjim, the capital of the Goan region, where I treated myself to a colonial hotel that makes me feel as I were the main characterof a García Márquez novel, with those teak floors, the heavy pieces of furniture, and all the rest. Having said that, what I’m reading at the moment is Kipling’s Jungle Book, as it should be around these tropical landscapes. And I had forgotten how marvelous it is.
In this hotel I’ve had the first proper shower till now (just buckets before), and what is also marvelous about being in India is the fact that if you are careful you could afford to stay for a long time, as the life is so cheap. I pay twentyfive pounds per night at this hotel, which would have a ridiculous and abussive price anywhere in London, and the food everywhere is marvelous and costs next to nothing.
So I am writing fro Panjim, the heart of the Portuguese India, and it’s disconcerting how the architectural influence takes you suddenly to Lisbon. Today I went to Old Goa, where the remains of the colonial power are still standing, and it was quite impressive to see.
And that’s pretty much it so far. I’ll be taking a bus to Hampi tomorrow morning (nine hours in a non air-conditioned regular bus, and you should see the buses), which apparently has one of the most amazing landscapes in the whole India. I’ll keep you posted.

Oh, I have an Indian mobile phone now, so here is my number: 9049.928.534, with 0091 or +91 before. Don’t be stingy, it shouldn’t be that expensive, and one is alone here. ;)
Big hugs to everyone!
Gara.
Mumbai.
enero 13, 2009
(Summarised English version below).
¡Hola!
Llevo cuatro días en mi primer destino. Mumbai es una ciudad de locos, un choque cultural brutal, y todo lo que cabe esperar de la postal india que los occidentales tenemos en el imaginario común.
La primera impresión sucede ya desde el avión, cuando se sobrevuelan las eternas extensiones de chabolas, pero la verdadera experiencia comienza con el taxi desde el aeropuerto al centro de la ciudad: una de las experiencias más divertidas y fascinantes de toda mi vida. Los conductores conducen permanentemente con una mano sobre el volante y la otra sobre el cláxon, que aprietan a cada segundo. El ruido en toda la ciudad es ensordecedor, y la forma de conducir suicida: no hay carriles, se pasa rozando a coches, motos, y todo bicho viviente que se atreva a cruzar. El trayecto hasta el hotel duró una hora, ¡pero por mi que hubiera durado tres! Te quedas con los ojos como platos observando la ciudad.

Mi hotel está frente al mar, y es un edificio de los años cuarenta, espartano a más no poder, que se construyó para alojar a los soldados británicos. Podría jurar que no se ha tocado NADA desde los tiempos en que se construyó; es muy fácil visualizar a un soldado nostálgico escribiendo una carta junto a la ventana. La ducha es a base de cubos, como habitualmente es en India. Toda una experiencia.
Así que me acosté en mi camastro y al día siguiente me lancé al tren. Tenía que cogerlo para ir a encontrarme con Baghya, una chica de Mumbai que conocí hace unos meses a través de internet, y con la que había quedado para comer.
Los trenes son… como diría: como ir hacia atrás en el tiempo. Y las mujeres deben meterse en un vagón aparte. En él me encontré a dos mujeres con pinta de monjas occidentales (pero no lo eran: son parsis), que me ayudaron a encontrar mi destino en el mapa. Pero nos dimos cuenta a tiempo de que había dos paradas con casi el mismo nombre, y que me estaba dirigiendo hacia la que no era. Una de las mujeres sacó con preocupación un móvil de su bolso, y empezó a ablar con su marido, al que podíamos ver por un agujero en el vagón de al lado. Se empeñaron en que me bajara en su misma parada, me llevaron en su cohe a mi destino, y no se fueron hasta que apareció Baghya y se hubieron asegurado de que era de fiar. Después me dieron sus números de teléfono y me pidieron que los llamara con cualquier problema que pudiera surgirme durante mi viaje. Algo alucinante, pero me he topado con una actitud similar varias veces ya en estos cuatro intensísimos días; es muy chocante, y muy maravilloso.
Con Baghya comí en un restaurante de comida típica del Sur de país, que se sirve en una hoja de plátano y se come con la mano (derecha siempre), arroz con salsaza incluído. Las manos acaban llenas de comida, pero a la salida todo el mundo pasa por un lavabo antes de partir.
Fuimos a su casa después, que está en los suburbios: un piso humildísimo en el que vive con su madre y su hermana mayor. Nos sentamos en la cama y estuvimos hablando durante horas. Fue una cosa rarísima, como si nos conociéramos de toda la vida. Para cenar, su madre había preparado un biryani (Rafa ;) de cabra riquísimo, y cuando me despedí insistió en que tenía que volver pronto a comer pescado, así que tengo eso pendiente. ;)

Ayer pasé la mañana sola deambulando por la ciudad, que está llena de ruidos, olores, sabores, gente, animales, y todo lo habido y por haber. es absolutamente loca y fascinante, y hace un calor de mil demonios. Hay puestos de comida por toda la ciudad, y restaurante cutres y maravillosos donde he comido auténticas delicias por cincuenta céntimos de euro (y aún no tengo diarrea).

Por la tarde fui a la estación central, un edificio impresionante de herencia colonial, donde hice una cola de dos horas para comprar el ticket de tren que me llevará mañana a las seis de la mañana a Margao, al Sur de Goa. Son doce horas de viaje que, dicen, se cuentan entre las más maravillosas de todo el país en lo que a paisajes se refiere. Me apetece muchísimo. En la cola me encontré con un Brit simpatiquísimo que se ha convertido en mi compañero de viaje hasta mañana. Es un tipo muy jóven pero viajadísimo, que hace unos años se fue de viaje por Asia durante un año, y que acabó quedándose tres deambulando por el mundo (y trabajando para seguir viajando), terminando precisamente en España. Conoce muy bien La India y me está dando buenas pistas. Mañana cogerá un tren distinto al mío, para irse todavía más al Sur, así que volveré a la soledad original.
Bueno, queridos, ya escribiré más adelante, desde las tropicales playas de Goa, contando seguramente experiencias muy distintas.
Besazos,
Gara.
Hi there!
Just a quick one in English, after this long spiel in Spanish!
I´m in Mumbai since Saturday. It´s a fascinating city, with all what westerners expect from India: the craziness, the colours, the smells, the noise. I have met marvelous people, explored the city and its food, from wonderful thalis to fresh coconuts that you buy in the streets, and which flesh is scooped out for you after you´ve drunk their milk.
Tomorrow in the morning I will be taking a train down to the beach of Palolem (South of Goa). It´s a twelve hour journey which is supposed to be among the most beautiful in the country- I´m really looking forward to it.
Next chapter will have to be in English fully! Sorry about that.
Xxx,
Gara.