Frasecitas.
junio 9, 2009
De las frasecitas dichas al tuntún que revelan un pensamiento involucionado y una sociedad perversa, una de las más perniciosas es esa de “le robó al novio”, en cualquiera de sus muchas variables. Cuando la oigo hiervo, porque cosifica a las personas y les adscribe una especie de título de propiedad, aparte de evidenciar una mentalidad pacata y bastante hipócrita. Pero a pesar del paso del tiempo y del cambio de costumbres en los hábitos sociales, a veces parece que no hemos pasado de los corrillos de vecinas mezquinas, que, encantadas, le darían una patada en el culo a la última buscona que ha osado afanarle el marido, fíjate tú qué zorra, a mi vecina la del sexto.
Esa postura sólo les parecerá a estos personajes perfectamente ética, naturalmente, hasta que el día en que les remueva una pasión que les descubra que no hay reglas que valgan ante el más brutal deseo. Que dejarse arrastrar por ello siga siendo motivo de vergüenza es algo que ha escapado siempre a mi conciencia y, creo que afortunadamente, a mis acciones.
El dolor de una infidelidad es inmenso, pero el tratar de evitar el desconsuelo ajeno no justifica en ningún caso un actuar dictado por las reglas de una humanidad ya demasiado reprimida en su sentir por las normas castradoras de un amor apto pero minusválido.
junio 12, 2009 a las 10:31 pm
el ser humano se ha convertido definitivamente en un elemento al servicio de la Sociedad y sus convenciones, como consecuencia de una estrategia por la supervivencia dictada quién saber por quién. Tal vez, por la propia evolución de la Especie. Y está claro: quien no quiera someterse puede escoger hacerlo, aunque no será cómodo.
Be happy, my friend! JL
junio 14, 2009 a las 4:17 pm
No, indeed. It is not comfortable, as we both know. ;)
G.