(I) Pobre esfuerzo.
Julio 14, 2009
Esforzarse, en cualquier sentido, es ya uno de los actos más denostados de nuestra sociedad. Es una cosa pecaminosa casi, y para validar la exitosa tendencia por todas partes se anuncian cursos en los que se puede aprender idiomas sin esfuerzo, ponerse en forma sin esfuerzo, adelgazar veinte kilos sin esfuerzo. También se pueden ya subir los montes sin esfuerzo, que para eso se los cargan poniendo un teleférico ad hoc, aunque supongo que hoy en día eso se hará también en nombre de lo políticamente correcto y en defensa de las minorías, para que los minusválidos y los obesos (¿aún son minoría?) puedan también culminar la cima. No quisiera yo, si fuera minusválida, que en mi nombre se cometieran semejantes barbaridades, pero vamos.
Hace años, quien quería subir al pico más alto de España, la cima de El Teide, tenía que hacerlo a pata o no hacerlo, pero hoy en día ya se puede subir cómodamente en teleférico, que es también una fantástica forma de recaudar a mansalva, y de cargarse los lugares que debieran estar desiertos para poder ser disfrutados, con grupos de turistazos haciendo fotos a diestro y siniestro.
Se rebaja el nivel general para que todos podamos cumplir nuestros objetivos sin demasiado esfuerzo, y rebajando rebajando nos quedamos todos a la altura del betún.
En fin.
El tiempo no cura nada.
Julio 7, 2009
On n’oublie rien de rien
On n’oublie rien du tout
On n’oublie rien de rien
On s’habitue c’est tout
Ni ces départs ni ces navires
Ni ces voyages qui nous chavirent
De paysages en paysages
Et de visages en visages
Ni tous ces ports ni tous ces bars
Ni tous ces attrape-cafard
Où l’on attend le matin gris
Au cinéma de son whisky
Ni tout cela ni rien au monde
Ne sait pas nous faire oublier
Ne peut pas nous faire oublier
Qu’aussi vrai que la terre est ronde
On n’oublie rien de rien
On n’oublie rien du tout
On n’oublie rien de rien
On s’habitue c’est tout
Ni ces jamais ni ces toujours
Ni ces je t’aime ni ces amours
Que l’on poursuit à travers cœurs
De gris en gris de pleurs en pleurs
Ni ces bras blancs d’une seule nuit
Collier de femme pour notre ennui
Que l’on dénoue au petit jour
Par des promesses de retour
Ni tout cela ni rien au monde
Ne sait pas nous faire oublier
Ne peut pas nous faire oublier
Qu’aussi vrai que la terre est ronde
On n’oublie rien de rien
On n’oublie rien du tout
On n’oublie rien de rien
On s’habitue c’est tout
Ni même ce temps où j’aurais fait
Mille chansons de mes regrets
Ni même ce temps où mes souvenirs
Prendront mes rides pour un sourire
Ni ce grand lit où mes remords
Ont rendez-vous avec la mort
Ni ce grand lit que je souhaite
A certains jours comme une fête
Ni tout cela ni rien au monde
Ne sait pas nous faire oublier
Ne peut pas nous faire oublier
Qu’aussi vrai que la terre est ronde
On n’oublie rien de rien
On n’oublie rien du tout
On n’oublie rien de rien
On s’habitue c’est tout
(Jacques Brel).
Cuanto más viejos más pellejos.
Julio 1, 2009
Me obsesiona la volubilidad de los sentimientos y el poco valor de las palabras o de los gestos que son su expresión. Igual que uno sabe que se ha hecho mayor cuando se da cuenta de que en realidad está solo, el paso del tiempo sirve para restarle importancia a lo que se nos dice, y uno acaba por encallecerse y recibir con indiferencia lo que en otra época, estando mucho menos maleado, hubiera creído y hasta recibido con ilusión.
Qué pena que la edad nos conduzca a esto. Ya no podemos creernos nada.